Introducción

 

En este mundo globalizador y globalizante poco nos queda decir sobre la supuesta conexión que existe entre nosotros, como sociedad e individuos, y todo lo que nos rodea.  Una mariposa celebra su primer vuelo y un huracán se desata por los cielos y mares del Caribe.  Un parisiano trota por la Rue de la Vie haciendo silvar a cada paso sus entrepiernas cubiertas de mezclilla fabricada en Sri Lanka.  Una niña colombiana sentada frente al monitor, incandeciente su cara de sonrisa al chatear con su amiga en Italia, teclea las palabras: "te adoro. Ciao, besos".  Un norteamericano, (me refiero al continente… let's face it, también es popular allá abajo), celebra el "touchdown" de su equipo favorito, el cual es parte del performance del televisor que una guatemalteca, radicada en Tijuana, asembló poco antes de ser violada en su camino a su "casita" de concreto.  Big Bad Wolf, eat your heart out!  El teléfono, el celular, el bíper, el text message, la comunicación al instante, "hi", "hola, ¿cómo te va?", "ça va!"  Un muchacho se entera de que la prima de su mejor amigo resultó ser un antiguo amor al que había dejado una vez, sin un adiós, sentada en la playa, contemplando al mar, perlando su cara el sentimiento extraño de un vacío.  Al verla él se preguntó sin preguntarle, "¿qué tan grande es el mundo?"  Mientras, desde la sierra mexicana un tal Marcos contemplaba el significado preciso de esas mismas palabras: ¿Qué tan grande es el mundo?

Todo conecta. 

Pero la conexión es efímera.  Poco dura el amor, tal vez un poco menos que un par de pantalones de mezclilla.  Todo lo que se conecta se desconecta alguna vez, se rompe, se quiebra, se desprende centrifugal hacia un afuera.  Sarduy gritaría, "¡Big Bang!"  Allá, entre las cortinas de nubes y lluvia como lágrimas, las sílabas "re-vo-lu-ción" se trepan a los labios de los que esperan la señal de acción del Zarco en pasamontañas.

Alud, La Revista Electrónica del Departamento de Español y Portugués de la Universidad de California, Irvine, (así, con título de capítulo del Quixote, que al fin y al cabo la paradoja hace mucho que dejó de usarse), abre así, pues, sus puertas y ventanas: hacia afuera.  Nos desconectamos de las tradiciones y de los tradicionalistas de corbata, del mainstream y del post-reality show, y nos conectamos a la comunidad de las letras y el pensamiento humanista.  Éste no es un proyecto común, pero que no se entienda por esto que sea único.  Éste es sólo un llamado más a reconocer nuestras fallas y errores, nuestras pérdidas, nostalgias, saudades y rompidas de jeta. 

He aquí un espacio, aunque sólo virtual, para empezar a enmendar las tragedias.  Empecemos en ese mundo para llegar al otro con más fuerza.

Ésta es nuestra propuesta. 

Así empieza a dislocarse el primer alud.

Bienvenidos,

Fabio Chee
Director

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The Online Literary and Cultural Journal of the Graduate Students of the Department of Spanish and Portuguese at the University of California, Irvine.


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